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domingo, 22 de mayo de 2016

Viaje para Explorar la Historia Natural de Sudamérica. Por ALFRED R. WALLACE

A los editores de los Anales de Historia Natural.

CABALLEROS,                                                   calle Bloomsbury 24, ene. 19, 1850.

En el número de enero de 1849 de su valiosa revista, fueron ustedes lo suficientemente amables como para incluir extractos de una carta que yo había recibido de los Sres. Wallace y Bates, dos caballeros quienes están investigando la Historia Natural del Río Amazonas y sus tributarios en Sudamérica, y quienes me consignaron sus colecciones para la venta. Les envío ahora extractos de una carta que recién he recibido de parte del Sr. Wallace, fechada Sautarem, sept. 12, 1849, los cuales, si ustedes los creen suficientemente interesantes, pueden sentirse inclinados a insertar:-

“Hasta aquí he llegado remontando el río, y aprovecho la oportunidad para enviarte algunas líneas. Para arribar, a pesar de la corta distancia, demoré un mes. Ahora estoy esperando para llegar a Montalegre, pero son muchas las dificultades para conseguir hombres incluso por unos pocos días. El país es aquí muy arenoso y seco, con una vegetación baja y arbustiva; aunque hay algunos parches de bosque, y en estos, los Lepidoptera son bastante abundantes; hay varios bonitos Erycinidae nuevos para mí, y muchos insectos comunes, como Heliconia Melpomone y Agraulis Dido, son abundantes, los cuales casi no hemos visto en Pará: lamentablemente los Coleoptera son tan escasos como siempre. Espero sin embargo que sea mejor en Montalegre, ya que las colinas allí tienen cerca de mil pies de altura, y pienso que deben producir algunos. Deseo saber que se opina de Cuyaba en la provincia de Matto Grosso como una localidad; está en la cabecera de los ríos Tapajoz y Paraguay; hay comunicación desde aquí, recogiéndose sal. Podría también desde Rio Negro tomar el Madeira hacia la ciudad de Matto Grosso, o remontar algunos brazos al interior de Bolivia. ¿Se conoce algo de Bolivia? He visto en el Catálogo del Museo sólo cinco o seis Erycinidae que provienen de allí, en las colecciones del Sr. Brydges. Vi que hay una prolongación de los Andes en ésta, la más alta en América, y sus ciudades principales parecen estar en un terreno incluso más alto que Bogotá o Quito. Pienso que puede llegarse a cualquiera de las dos localidades con la misma facilidad que a los Andes Amazonas arriba; de cualquier manera me gustaría saber si se trata de terreno despejado y con chances de ser bueno, para algún momento futuro, si no para el presente. Creo que debería tomar el Rio Nigro hacia las fuentes del Orinoco, pero me temo que todo el norte de Brasil es bastante pobre en Coleoptera.  

“Septiembre 14.- Creo que partiré hacia Montalegre mañana, me han prestado una canoa; aunque he encontrado tantas especies nuevas de Lepidoptera, que probablemente estaré aquí un mes a mi regreso luego de ir a Rio Nigro, a menos que de hecho encuentre Montalegre tan bueno como para convencerme de pasar allí hasta diciembre. No creo que sea necesario que me envíes nada hasta que escriba nuevamente. Suplico me escribas cada vez que puedas, y me des toda la información que seas capaz de obtener, tanto sobre qué cosas son buscadas en cualquier clase u orden como también sobre localidades.

“El Tapajoz aquí es de aguas claras con playas arenosas, y bañarse es sumamente placentero; nos bañamos a mitad del día, cuando estamos empapados de transpiración, y no podrás darte idea de lo lujoso que resulta; el agua es tan tibia entonces que es el momento más saludable. Aquí el montón de  naranjas cuesta unos cuatro peniques, y son por lejos la mejor fruta; piñas grandes de dos a cuatro peniques, pero pocas veces las comemos. Cuanto más veo del país, más deseo ver, y puedo ver un sinfín de especies de mariposas cuando todo el país esté bien explorado. Saluda a todos los amigos.”         
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Texto en versión original en inglés: John van Wyhe, ed. 2012-. Wallace Online. (http://wallace-online.org/). RECORD: S004. Wallace, A. R. 1850. Journey to explore the natural history of South America. Annals and Magazine of Natural History (ser. 2) 5 (26): 156-157.

viernes, 20 de mayo de 2016

Viaje para Explorar la Provincia de Pará. Por ALFRED R. WALLACE y HENRY W. BATES

Los Señores Wallace y Bates, dos jóvenes emprendedores y dignos de admiración, dejaron este país el último mes de abril en una expedición hacia Sudamérica para explorar algunas de las vastas y no investigadas regiones de la provincia de Pará, la cual se dice tan rica y variada en sus producciones de historia natural. Ellos ya han enviado dos hermosos lotes de insectos de todo orden, conteniendo alrededor de 7000 especímenes en muy buena condición, y una vasta cantidad de novedades, además de otras especies muy raras, algunas de las cuales eran conocidas  sólo en el mundo entomológico por las hermosas figuras en Cramer y Stoll, y unas pocas caracolas y pieles de aves. El último lote es el resultado de su viaje remontando el río Tocantins. El siguiente párrafo es un extracto de su carta a Mr. S. Stevens, fechada en Pará el 23 de octubre [1848], a quien los cargamentos han sido remitidos, y quien dispone de ellos (ver Anuncio en tapa).

“Si alguien tiene curiosidad sobre nuestro viaje remontando el Tocantins, usted puede informar que ascendimos hasta cerca del 4to paralelo de lat. S. cerca del Rio Tabocas, habiendo llegado a Arroya, la última morada de gente civilizada, y pasando un poco más allá para ver los rápidos llamados Guaribas. Contratamos uno de los pesados botes de hierro con dos velas para el viaje, con una tripulación de cuatro indios y un cocinero negro. Tuvimos las dificultades usuales de los viajeros en este país en la deserción de nuestra tripulación, lo que nos demoró seis o siete días en continuar; el viaje nos demandó tres semanas hasta Guaribas y dos semanas para retornar. Alcanzamos un punto a unas veinte millas de Arroya, más allá del cual una canoa grande no puede pasar en la estación seca, por los rápidos, cascadas y remolinos que aquí comienzan y obstaculizan la navegación de este magnífico río más o menos hasta su origen; aquí nos vimos obligados a dejar nuestra embarcación y continuar en un bote abierto, en el que estuvimos expuestos por dos días, aunque esto fue ampliamente retribuido por la belleza del escenario, estando el río (aquí de una milla de ancho) salpicado con isletas rocosas y arenosas de todo tamaño, y ricamente vestido con vegetación; las orillas altas y ondulantes, cubiertas con un denso pero pintoresco bosque; las aguas oscuras y translúcidas como cristal; y la emoción de enfrentar terribles rápidos, etc. actuaron como un estimulante necesario bajo el calor de un sol ecuatorial, y un termómetro a 95° en la sombra. Nuestras recolecciones fueron hechas principalmente en la parte baja del río. Durante las cinco semanas de nuestro viaje no tuvimos lluvia hasta los últimos dos días. El tiempo aquí es más encantador que nunca; las mañanas invariablemente buenas, y una llovizna por la tarde cada tercer o cuarto día, que refresca y revitaliza todo maravillosamente. El calor no es nunca agobiante; las noches siempre frescas; ciertamente no debe haber clima en el mundo superior a éste, y pocos iguales. Desde que mandamos nuestra última colección, hemos ganado experiencia con la rareza de insectos en este país. Los Lepidoptera son numerosos en especies, pero no en individuos; los Coleoptera son extremadamente escasos, y otros órdenes son generalmente, como los Lepidoptera, escasos en individuos; atribuimos esto a la extensión ininterrumpida de monótonos bosques por la cual la vida animal está escasa pero ampliamente diseminada. Sin embargo esto hace una diferencia en el valor comercial de los especímenes. La presente colección es el fruto de dos meses de atención dedicada y casi exclusiva a los insectos. Caracoles y orquídeas continúan siendo sumamente escasas.”             

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Texto en versión original en inglés: John van Wyhe, ed. 2012-. Wallace Online. (http://wallace-online.org/). RECORD: S003. Wallace, A. R. 1849. Journey to explore the Province of Pará. Annals and Magazine of Natural History (ser. 2) 3 (13): 74-75.

martes, 26 de abril de 2016

Sobre los Monos del Amazonas. Por ALFRED R. WALLACE

El gran valle del Amazonas es rico en especies de Monos, y durante mi residencia allí tuve muchas oportunidades de familiarizarme con sus hábitos y distribución. Haré algunas pocas observaciones referidas principalmente al último particular. He visto veintiuna especies; siete con colas prensiles y catorce con colas no prensiles, como se muestra en la siguiente lista:

3 Aulladores, viz.—Mycetes ursinus, M. caraya (?) y M. Beelzebub;
1 Mono Araña,—Ateles paniscus;
1 Mono de Panza Grande  (Barrigudo de los brasileros),—Lagothrix Humboldtii;
2 Sapajou,—Cebus gracilis (Spix) y C. apella (?);
4 Monos de Cola Corta,—Brachyurus couxiu, B. ouakari (Spix), B. rubicundus (? Calvus, B. M.), y una nueva especie;
2 Monos Perezoso,—Pithecia irrorata y una especie no descripta;
3 Monos Ardilla, —Callithrix sciureus, C. personatus y C. torquatus;
2 Monos Nocturnos, —Nyctipithecus trivirgatus y N. felinus; y
3 Monos  Tití, —Jacchus bicolor, J. tamarin y una nueva especie.

Los Monos Aulladores son generalmente abundantes; sin embargo, las diferentes especies son halladas en localidades separadas; estando Mycetes Beelzebub aparentemente confinada al Amazonas Inferior, en los alrededores de Para; una especie negra, M. caraya (?), al Amazonas Superior; y una especie roja, M. ursinus, al Rio Negro y al Amazonas Superior.  Parece existir mucha confusión con respecto a las especies de Aulladores, debido a la diferencia de color entre los sexos de algunas especies. Las especies roja y negra del Amazonas, sin embargo, son del mismo color en ambos sexos. Las especies de este  género son seminocturnas en sus hábitos, dando sus gritos cerca del anochecer y antes del amanecer, y también al aproximarse la lluvia. Humboldt observa, que el tremendo ruido que hacen puede ser explicado solamente por el gran número de individuos que se unen para producirlo. Mis propias observaciones, y el testimonio unánime de los indios, prueban que éste no es el caso. Un único individuo hace el aullido, que es ciertamente de extraordinaria profundidad y volumen y curiosamente modulado; pero al apreciar atentamente lo repentino con que éste cesa y comienza de nuevo, es evidente que es producido por un animal, que es generalmente un macho por completo maduro. Al diseccionar la garganta, nuestras preguntas sobre el ruido terminan; además del conducto óseo formado por el hioides expandido, hay un fuerte aparato muscular que parece actuar como un fuelle al forzar un cuerpo de aire a través de la cavidad ósea reverberante.
           
Del género Ateles, los Monos Araña de cuatro dedos, una especie es encontrada sólo en el distrito de Guayana, al norte del Amazonas y Rio Negro. Otro, probablemente Ateles ater, habita el distrito oeste de Brasil en el río Purus. Estos monos son lentos en sus movimientos, pero hacen gran uso de sus colas prensiles, con las que se balancean de rama a rama; y he sido informado de que dos han sido vistos uniendo sus manos y colas prensiles, formando un puente para que sus jóvenes pasen por encima. Los indios también dicen, que este animal generalmente se mueve suspendido por debajo de las ramas, no caminando sobre ellas.

El siguiente género, Lagothrix, es muy interesante, siendo completamente desconocido en Guayana y el este de Brasil. La especie con la que estoy familiarizado (L. Humboldtii) se encuentra en el distrito sudoeste del Rio Negro, hacia los Andes, que yo llamo el distrito de Ecuador del Amazonas. Se destacan por su pelaje gris lanudo grueso, sus largas colas prensiles, y carácter muy apacible. En el Amazonas superior son las especies que más frecuentemente se ven  domesticadas, siendo las favoritas, por sus semblantes serios, pareciéndose más al rostro humano que los de otros Monos, sus maneras tranquilas, y el gran cariño y docilidad que exhiben. Tuve tres de ellos por varios meses antes de dejar Brasil, y estuvieron a bordo conmigo en el momento que el barco se incendió, cuando, con sus compañeros, perecieron todos.

Los Monos Sapajou, formando el género Cebus, parecen estar más generalmente distribuidos, y las especies ocupan una extensión más amplia. También son frecuentemente domesticados, pero presentan un contraste marcado con las especies del último género, en su constante actividad e inquietud, y tienen la fama de ser lo monos más traviesos en el país.     

Cada especie del género Brachyurus parece estar confinada a un distrito particular. El B. couxiu es nativo de Guayana, y no pasa el Rio Negro al oeste, o el Amazonas al sur. El B. ouakari es encontrado en el Rio Negro Superior;  el B. rubicundus en el Amazonas superior, llamado el Solimoes; y otra especie, aparentemente no descripta, se halla en la parte inferior del mismo río.

Los Monos Perezoso, formando el género Pithecia, tienen una extensa distribución en lo que respecta al género, pero las especies por separado parecen cada una confinada a un espacio limitado. De las dos especies que habitan el distrito del Amazonas, una, el P. irrorata, es encontrada en la orilla sur del Amazonas superior; y otra, aparentemente no descripta y notable por una barba roja brillante alrededor del rostro y bajo el mentón, se presenta sólo al sudoeste del Rio Negro.

De los pequeños Monos Ardilla, uno, el Callithrix sciureus, un espécimen del cual está ahora en los Jardines de la Sociedad, tiene una distribución extensa, siendo hallado en ambas orillas del Amazonas y Rio Negro. El C. torquatus, una especie con collar blanco, es encontrada solamente en el Rio Negro superior, y el C. personatus en el Amazonas superior.

De los curiosos Monos Nocturnos formando el género Nyctipithecus hay dos especies en este distrito; una, que parece ser el N. trivirgatus de Humboldt, es hallada en el distrito de Ecuador, al oeste del Rio Negro superior; la otra, estrechamente relacionada, probablemente el N. felinus, en el Amazonas superior. Sus grandes ojos, cara similar a la de gato, cabello lanudo suave y hábitos nocturnos los vuelven un grupo muy interesante. Son llamados “monos diablo” por los indios, y se dice que duermen durante el día y que deambulan sólo por la noche. He tenido especímenes vivos, pero son muy delicados y mueren pronto.

De los Monos Tití hay tres especies, aunque ninguna de ellas tiene  los característicos copetes de pelo en la cabeza. Cada especie parece estar confinada a un trecho muy limitado del país. El Jacchus tamarin se encuentra sólo en el distrito de Para, donde es abundante. A J. bicolor, una bonita especie gris y blanca, la he visto únicamente en el lado de Guayana del Rio Negro cerca de la ciudad de Barra. Otra especie enteramente negra, con la cara de piel blanca desnuda, habita el distrito del Rio Negro superior. Parece ser bastante nueva.

Los últimos tres géneros parecen ser en gran medida insectívoros, y me inclino a pensar que devoran también aves y mamíferos pequeños. Al menos los que yo tuve vivos intentaban meter dentro de su jaula cualquiera de mis aves que les pasara cerca. El pequeño Jacchus negro mencionado en último lugar era particularmente salvaje. Una vez sujetó un gran loro por el cuello, lo llevó dentro de su jaula, y le sacó de una mordida una buena porción del pico, y probablemente lo habría destruido, de no haber yo oportunamente llegado al rescate. Otras dos aves pequeñas que se acercaron demasiado cerca de su jaula fueron atrapadas y devoradas por completo.      

Haré ahora unos pocos comentarios sobre la distribución geográfica de estos animales.       

En los varios trabajos de historia natural y en nuestros museos, tenemos generalmente indicaciones muy vagas sobre localidad. Sudamérica, Brasil, Guayana, Perú, están entre las más comunes; y si tenemos “Rio Amazonas” o “Quito” atado a un espécimen, podemos pensarnos afortunados de tener algo tan definido: pero ambos están en la frontera de dos distritos zoológicos diferentes, y no tenemos nada que nos diga si uno proviene del norte o del sur del Amazonas, o si el otro del este o del oeste de los Andes. Debido a esta falta de certeza respecto de la localidad, y la confusión adicional creada por equivocar especies relacionadas de países distantes, hay difícilmente un animal cuyos límites geográficos exactos puedan ser trazados en el mapa.       

De esta determinación precisa de la distribución de un animal dependen muchas preguntas interesantes. ¿Las especies estrechamente relacionadas están siempre separadas por un amplio intervalo de territorio? ¿Qué características físicas determinan las fronteras de especies y géneros? ¿Las líneas isotérmicas limitan siempre la distribución de las especies con precisión, o son éstas independientes? ¿Cuáles son las circunstancias que hacen que ciertos ríos y ciertos cordones montañosos sean límites para numerosas especies, mientras que otros no? Ninguna de estas preguntas puede ser satisfactoriamente respondida mientras no tengamos la distribución de numerosas especies determinada con exactitud.

Durante mi residencia en el distrito de Amazonas aproveché cada oportunidad para determinar los límites de las especies, y pronto hallé que el Amazonas, el Rio Negro y el Madeira forman los límites más allá de los cuales ciertas especies nunca pasaron. Los cazadores nativos están perfectamente familiarizados con este hecho, y siempre cruzan el río cuando quieren conseguir animales particulares, que son hallados incluso en la orilla del río de un lado, pero nunca ni por casualidad en el otro. Al acercarnos al nacimiento de los ríos deja de haber un límite, y la mayoría de las especies se encuentran a ambos lados de ellos. Así es que varias especies de Guayana llegan al Rio Negro y al Amazonas, pero no los pasan; por el contrario especies brasileras alcanzan pero no pasan el Amazonas hacia el norte. De Ecuador, varias especies del este de los Andes llegan a descender dentro de la lengua de tierra entre el Rio Negro y el Amazonas superior, pero no pasan ninguno de estos ríos, y otras de Perú están limitadas al norte por el Amazonas superior, y al este por el Madeira. De esta forma hay cuatro distritos, el de la Guayana, el de Ecuador, el de Perú y el de Brasil, cuyos límites a uno de sus lados están determinados por los ríos que he mencionado.

Al ir remontando el Rio Negro la diferencia entre ambos lados del río es muy marcada.

En la parte más baja del río se encontrará al norte el Jacchus bicolor y el Brachyurus Couxiu, y al sur el Pithecia bigote rojo. Más arriba se encontrará al norte el Ateles paniscus, y al sur el nuevo Jacchus negro y el Lagothrix Humboldtii.          

Spix, en su trabajo sobre los monos de Brasil, frecuentemente refiere, “orillas del Rio Amazonas” como una localidad, no estando aparentemente al tanto de que las especies halladas en uno de los lados muy frecuentemente no se presentan en el otro, aunque el hecho es en general conocido por los nativos. En estas observaciones me he referido solamente a los monos, pero el mismo fenómeno ocurre tanto con aves como con insectos, como lo he observado en muchas instancias. 

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Texto en versión original en inglés: John van Wyhe, ed. 2012-. Wallace Online. (http://wallace-online.org/). RECORD: S008. Wallace, A. R. 1852. On the monkeys of the Amazon. Proceedings of the Zoological Society of London 20 (14 December): 107-110.

martes, 19 de abril de 2016

Sobre el Pájaro-paraguas (Cephalopterus ornatus), “Ueramimbé”, L. G. Por ALFRED R. WALLACE. Comunicado por MR. S. STEVENS.

Habiendo tenido la oportunidad de observar a esta singular ave en su país nativo, algunos comentarios sobre sus características y hábitos pueden quizás ser no poco interesantes, a la vez que un cargamento que he enviado ya habría llegado a Inglaterra.

El pájaro-paraguas tiene aproximadamente el tamaño de un cuervo, promediando unas 18 pulgadas de largo. Su color es enteramente negro, pero que cambia a tonos de azul metálico en el borde externo de las plumas. El color del iris es gris blanquecino. Es un ave poderosa, con un pico muy grande y fuerte, las patas cortas, y las garras agudas.

A no ser por su cresta y el mechón del cuello, a un observador común no le parecería nada más que un cuervo de patas cortas.

La cresta es quizás la más desarrollada y hermosa de cualquier ave conocida. Está compuesta de plumas largas y finas, que surgen de una piel contráctil sobre la cabeza. Los cañones son color blanco y los penachos azul brillante, semejantes a cabellos, y están curvados hacia afuera en la punta. Cuando la cresta está relajada, los cañones forman una masa blanca compacta, que se inclina hacia arriba desde la parte superior de la cabeza, y es coronada por densos penachos pilosos. Incluso en esta posición la cresta no deja de ser elegante, pero es cuando se despliega por completo que su peculiaridad se manifiesta. Los cañones entonces irradian hacia todos lados desde la cima de la cabeza, llegando en el frente más allá y más abajo que la parte superior del pico, el cual queda completamente escondido a la vista. En ese momento la parte de arriba forma un domo perfecto, ligeramente alargado, de un hermoso color azul brillante, teniendo un punto de divergencia por detrás del centro, como el de la cabeza humana. El largo de este domo de adelante a atrás es de unas 5 pulgadas, el ancho de 4 a 4 ½ pulgadas. El otro apéndice singular de esta ave es el mechón del cuello. Este es un largo y cilíndrico mechón de plumas que surgen de la mitad del cuello, y bien puede ser llevado cerca del pecho o inflado y colgando al frente. Las plumas se superponen, como en escalera, y están bordeadas con delicado azul metálico.

Al examinar la estructura de este mechón, se encuentra que no está compuesto sólo de plumas que crecen desde el cuello, como parece haber sido supuesto hasta ahora. La piel del cuello está muy floja; de hecho, más suelta y agrandada que en cualquier ave de la que yo sepa. De la parte de abajo crece una protuberancia carnosa cilíndrica tan gruesa como una pluma de ganso y de una pulgada y media de largo. De ésta salen las plumas, produciendo así el hermoso mechón cilíndrico bastante despegado del pecho, y formando un ornamento tan único y elegante como la cresta misma.
        
Cuando el ave está en movimiento, ya sea volando o alimentándose, la cresta está relajada y el mechón es cargado cerca del pecho, no siendo llamativa. Cuando descansa durante el día, la cresta está totalmente expandida, y el mechón bastante agrandado y colgando hacia adelante. De noche, cuando duerme, todas las plumas son infladas hasta su máximo, y a veces la cabeza es girada hasta el punto de dejar al domo de la cresta en medio de la espalda. El ave presenta entonces una apariencia de lo más singular, sin que se vean la cabeza y las patas, sólo notándose el mechón y la cresta entre una masa de plumas.

Me fue posible hacer estas observaciones al tener un bonito macho vivo por diez días. Éste había recibido un disparo en la cabeza, pero no pareció sufrir los efectos dañinos, hasta que al décimo día cayó repentinamente de su percha y murió. Hallé, al quitarle la piel, que el disparo había roto su cráneo y entrado al cerebro.

El pájaro-paraguas habita las islas de los ríos, no siendo visto nunca en tierra firme. Es totalmente arbóreo, no descendiendo nunca al suelo. Su alimento son varias clases de frutos, pero cuando estos son escasos come insectos: mi cazador vio uno con una gran araña peluda (Mygale) en su boca. Al tomar un insecto o fruto, éste golpea su pico contra su percha varias veces, aparentemente para matarlo o ablandarlo, o asegurarlo más firmemente en su pico, y entonces luego de dos o tres mordidas lo engulle entero. Algunos de los frutos que come son de alrededor del tamaño de una ciruela, y tienen un carozo, que es expulsado por la boca una hora o dos después de comer.   

Su llamado es muy fuerte y profundo, y es por éste que ha recibido su nombre indio de “Ueramimbé”, que significa “pájaro-trompeta“.  Hace sonar su voz temprano en la mañana y en la tarde. Frecuenta los árboles más altos del bosque, pero se dice que construye su nido bastante más abajo. Su nido estaría hecho muy toscamente de palitos, y los jóvenes estando muy desnudos serían muy feos.  No he sido capaz de determinar el color ni el tamaño de los huevos.

Al remontar el Amazonas, aparece primero frente a la boca del Madeira, en algunas islas. En el Sohuives, tan lejos como los límites del Brasil, también se lo encuentra, y probablemente más allá. Sin embargo, el Rio Negro es su lugar principal; y allí, en las numerosas islas de ese río, es muy abundante. Se extiende al menos cuatrocientas millas río arriba, y muy probablemente mucho más lejos. No he oído de su presencia en el Rio Branco, Madeira, u otro de los grande tributarios del Amazonas. He sido informado por un cazador, que hacia donde nace el Rio Negro se encuentra otra especie, y espero pronto tener los medios para verificarlo.

Barra do Rio Negro, 10 de marzo, 1850.
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Texto en versión original en inglés: John van Wyhe, ed. 2012-. Wallace Online. (http://wallace-online.org/). RECORD: S005. Wallace, A. R. 1850. On the Umbrella Bird (Cephalopterus ornatus), "Ueramimbé," L.G. Proceedings of the Zoological Society of London 18 (23 July): 206-207.